En un mes el mundo ha cambiado.

Muchos no nos damos cuenta y parece que lo que cuentan periódicos y telediarios son las noticias de siempre, en los que caras nuevas seguirán haciendo desde el poder las mismas cosas de siempre.

2017 va a ser, lo está siendo en mi opinión, un año de cambio.

Ya no es cuestión solo de crisis económica la que afecta al planeta, es algo mucho más serio : es una crisis global de liderazgos.

En un equilibrio inestable, tras la Segunda Guerra Mundial las dos superpotencias nos mantuvieron en vilo como dos fieras separadas por un cristal.

Cuando cayó el Muro, parecía que en una tendencia a la globalización sin fronteras, Europa se configuraba como el ideal de un un Estado de Bienestar Social dentro de un Mercado Único y libre.

Pronto hemos visto que Putin no va a permitir que Rusia pierda la influencia que tuvo la Unión Soviética en el tablero mundial y en enero empezamos a ver cómo Trump quiere volver a hacer grande América

Parece que las dos potencias rivales del último siglo, quieran volver al pasado y recuperar el protagonismo perdido

La libre circulación de personas, mercancías y capitales ha generado también una circulación y mezcla de ideas que para algunos próceres supone una amenaza para el stablishmen

Esta en juego el liderazgo mundial y como competidores en una carrera Putin y Trump parecen haberse puesto de acuerdo para quitar de en medio al resto de los rivales. Cuando llegue el momento ya competirán entre ellos. De momento “divide y vencerás” es su política en el Atlántico y en el Pacífico

Si Europa no se deja arrastrar por sus debilidades: burocracia, corrupción y planta cara a los movimientos populistas de izquierda y de derecha, todavía quedan opciones de jugar un papel en este teatro

China se ha dejado oír en Davos, pero debería demostrar al mundo que su afán por defender la libertad de mercado va acompañada también del resto de libertades

Ni son los mismos perros ni son los mismos collares

Buenas noches

EDM