Esta es una cuestión importante.

A lo largo de la vida profesional no es extraño que un profesional por cuenta ajena tenga que enfrentarse a una situación así.

El tema está ahora en el candelero como consecuencia, nada menos, que del despido del anterior Director del FBI por el Presidente de los Estados Unidos.

Sólo tenemos dos versiones, la del jefe y la del empleado y a expensas de que puedan salir a la luz cintas que hubiesen grabado las conversaciones que tuvieron a solas, no podemos más que utilizar el caso como referencia para la profundizar en pregunta que titula este post: ¿Mentirías por tu jefe?

“Me pidió #lealtad, pero yo sólo le prometí #honestidad” ha afirmado el ex-Director del FBI James Comey.

Lealtad es sin duda alguna una cualidad enormemente valiosa, pero: ¿Lo es más que la honestidad?

Una persona honesta es “la que actúa rectamente, cumpliendo con su deber y de acuerdo con la moral, especialmente en lo referente al respeto por la propiedad ajena, la transparencia en los negocios, etc.”, pero también es la que se considera virtuosa, decente.

Una persona leal es la que “es incapaz de traicionar o engañar, actúa con respeto y fidelidad a sus principios morales, a sus compromisos o hacia la persona que lo ayuda, protege o mantiene”.

Cuando la #lealtad entra en conflicto con la #honestidad es porque el jefe que la exige, plantea cuestiones que ponen en peligro la virtud o decencia del empleado.

Un jefe que plantea un problema de conciencia en sus empleados no debería ser considerado, desde mi punto de vista, un buen jefe, a no ser que la conciencia del empleado no esté bien formada en los valores y derechos universales.

Si queremos vivir en una sociedad justa y libre, los primeros que deben procurar que se den las condiciones para conseguirlo son los líderes.

Corresponde a los líderes ser honestos antes de exigir lealtad a sus colaboradores.

La lealtad siempre es admirable en los perros, pero no siempre en las personas.

Saludos

EDM